En FEROTUR 2026 tuvimos la oportunidad de realizar una cata comentada de aceite de oliva dentro de la programación de la feria, celebrada en Oropesa del 3 al 5 de abril.
Para nosotros fue una actividad muy especial, porque no se trataba solo de dar a probar aceite, sino de ayudar a los asistentes a entender mejor qué están consumiendo y por qué no todos los aceites son iguales.
Muchas personas compran aceite de oliva con frecuencia, pero no siempre conocen las diferencias reales que existen entre unas categorías y otras.
Por eso, este tipo de catas tienen tanto valor. Permiten poner nombre a lo que se percibe en nariz y en boca, aclarar conceptos que a menudo se confunden y mostrar que detrás de un buen aceite hay mucho más de lo que parece.
Qué explicamos en nuestra cata de aceite
Durante la cata, uno de los puntos principales fue explicar de forma clara la diferencia entre tres tipos de aceite: el aceite lampante, el aceite de oliva virgen y el aceite de oliva virgen extra.
Este aspecto es fundamental, porque muchas veces se piensa que todos los aceites de oliva son prácticamente lo mismo, y no es así.
La categoría depende de varios factores, entre ellos la calidad del fruto, el proceso de obtención, los resultados de los análisis fisicoquímicos y la valoración sensorial del aceite.
Nuestro objetivo fue que los asistentes entendieran que no basta con leer “aceite de oliva” en una etiqueta. Es importante saber qué categoría estamos comprando y qué significa realmente cada una.

La importancia de los análisis fisicoquímicos y de la cata
En la actividad también explicamos que para clasificar correctamente un aceite no se tiene en cuenta solo el sabor que una persona percibe al probarlo. Existen análisis fisicoquímicos que son esenciales y que ayudan a determinar si un aceite cumple los parámetros exigidos para formar parte de una categoría u otra.
Pero junto a esos análisis, la cata también tiene un papel decisivo. Y aquí es donde muchas personas descubren algo muy interesante, catar un aceite no es “complicarse”, sino aprender a reconocer lo que tenemos delante.
Cuando se realiza una cata de aceite, se observan atributos positivos y posibles defectos. Se intenta apreciar si el aceite tiene un perfil limpio, equilibrado y agradable o si, por el contrario, presenta notas que indican que no estamos ante un producto de máxima calidad.
Cómo distinguir un aceite afrutado
Uno de los momentos que más interés despierta en estas actividades es cuando empezamos a hablar del perfil sensorial del aceite. En nuestra cata explicamos cómo reconocer un aceite afrutado y cómo identificar aromas que pueden recordar a aceituna sana, a campo o a hierba recién cortada.
Ese tipo de matices ayuda a entender por qué un aceite virgen extra puede ofrecer una experiencia tan distinta. No se trata solo de que “esté bueno”, sino de que tiene vida, frescura, expresión y personalidad.
¿Se puede aprender a notar estos aromas aunque no se tenga experiencia previa? Sí, por supuesto. De hecho, muchas personas se sorprenden cuando empiezan a prestar atención y descubren que sí pueden identificar sensaciones que antes pasaban desapercibidas.
Hablar de frutado, de frescura o de notas vegetales no es algo reservado a expertos. Es una forma de educar el paladar y de aprender a valorar mejor un producto tan presente en nuestra cocina como el aceite de oliva.
Del olivar a la botella: por qué el campo es tan importante
Durante la cata también quisimos recalcar algo que para nosotros es esencial: detrás de cada aceite hay campo, trabajo, tiempo y muchas decisiones que influyen directamente en la calidad final.
A veces, cuando hablamos de aceite, se pone el foco solo en el resultado final. Pero ese resultado empieza mucho antes, en el olivar. Empieza con el cuidado del árbol, con la observación del fruto, con el seguimiento de la campaña y con la capacidad de responder a los problemas que van surgiendo.
Por eso también hablamos de algunas de las plagas y enfermedades que tanto afectan a la producción de aceituna, como la mosca del olivo, la prays o el repilo.
Explicamos su impacto y la importancia de actuar a tiempo para intentar combatirlas y reducir sus efectos sobre la cosecha.
Este punto interesa mucho porque conecta de forma directa al consumidor con la realidad del campo. Muchas veces vemos una botella terminada, pero no pensamos en todo lo que ha habido que cuidar para llegar hasta ahí.

Aprender a distinguir para consumir con más criterio
Una cata de aceite también sirve para algo muy práctico, ayudar a consumir con más criterio. Cuando una persona entiende que un lampante, un virgen y un virgen extra no son lo mismo, empieza a mirar el aceite de otra manera.
Y eso cambia mucho la forma de comprar, de probar y de valorar el producto. Se presta más atención al aroma, al sabor, a la sensación en boca y a la limpieza del aceite.
Se empieza a comprender mejor por qué algunos aceites destacan más y por qué un virgen extra de calidad merece ser apreciado como corresponde.
Para nosotros, ese aprendizaje tiene un enorme valor. No buscamos solo que la gente pruebe nuestro aceite, sino que salga con una idea más clara de lo que significa la calidad en el mundo del aceite de oliva.
Nuestra experiencia en FEROTUR 2026
Participar en FEROTUR 2026 con esta actividad fue una experiencia muy bonita. La feria reunió durante ese fin de semana a expositores, propuestas gastronómicas y actividades orientadas a poner en valor el territorio, y dentro de ese contexto la cata de aceite encajó perfectamente.
Nos gustó especialmente ver el interés de los asistentes, sus preguntas y su curiosidad por entender mejor algo tan cotidiano y, al mismo tiempo, tan desconocido para muchas personas.
Porque cuando se explica bien, el aceite deja de ser un producto más y pasa a ser algo que se aprecia de otra manera.

Conclusión
Nuestra cata de aceite en FEROTUR 2026 fue una oportunidad para enseñar, compartir y poner en valor tanto el aceite de oliva como el trabajo del campo.
Explicar la diferencia entre un aceite lampante, un virgen y un virgen extra, hablar de los análisis fisicoquímicos, aprender a identificar un aceite afrutado y recordar la importancia de combatir plagas como la mosca, la prays o el repilo forma parte de una misma idea, conocer mejor el aceite es también respetar más todo lo que hay detrás de él.
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